Pensar mucho no siempre es resolver
Cómo reconocer cuando estás repasando el mismo problema sin encontrar un siguiente paso.
Llevas cuarenta minutos dándole vueltas a lo mismo. Se siente productivo: estás analizando, previendo, preparándote. Pero si alguien te preguntara qué decidiste en ese rato, quizá la respuesta sería: nada.
Cuándo el pensamiento se queda dando vueltas
La rumiación suele centrarse en el malestar, sus causas o lo que significa sobre ti. La preocupación suele mirar hacia el futuro. Ambas pueden volverse repetitivas y difíciles de soltar; no se distinguen solo por cuánto duran. Un pensamiento útil no siempre termina en una solución inmediata, pero puede ayudarte a precisar una pregunta, tomar una decisión o reconocer que necesitas apoyo.
Una pregunta práctica: Pregúntate si estás añadiendo información o repitiendo la misma discusión. Es una pista para orientar tu atención, no una prueba clínica ni una obligación de resolver el asunto en dos minutos.
Qué puedes probar
Nombra lo que estás haciendo
«Estoy repasando lo mismo.» Si decirlo te ayuda a tomar distancia, úsalo. No hace falta discutir con cada pensamiento.
Anota lo pendiente
Escribe una línea y un momento razonable para retomarlo. Algunos problemas necesitan más tiempo o la ayuda de otra persona.
Haz una pausa concreta
Camina un poco, toma una ducha o continúa una tarea sencilla. Puedes seguir teniendo pensamientos mientras la haces; la meta no es dejar la mente en blanco.
Fuentes
- Nolen-Hoeksema S, Wisco BE, Lyubomirsky S. Rethinking rumination. Perspectives on Psychological Science. 2008;3(5):400-424. Consultar fuente
- National Institute for Health and Care Excellence. Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management. CG113. Recommendations. Consultar fuente